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PRURITO CRÓNICO

El prurito es el término médico para definir el picor. No es una enfermedad, sino un síntoma de la piel (cutáneo), que no es grave pero sí muy molesto y uno de los motivos más frecuentes de consulta con el médico o médica de familia o con el especialista en dermatología.


El prurito puede definirse como una sensación de hormigueo o irritación de la piel que provoca la necesidad de rascarse. El prurito puede ser en una zona concreta o en todo el cuerpo. El rascado parece aliviar temporalmente el prurito, pero te puedes lesionar la piel, lo que da lugar a más prurito (el ciclo prurito-rascado-prurito, o "pica-rasca") o incluso a una infección.
Aunque todas las personas hemos experimentado un episodio de prurito en algún momento de la vida, hay que diferenciar entre el prurito agudo, que dura entre unos segundos y pocas semanas, y el prurito crónico, que dura más de seis semanas. El prurito crónico es más frecuente con la edad y más común en mujeres que en hombres. En los casos crónicos, la piel se hace más gruesa y escamosa, lo que se llama liquenificación.
Se estima que una de cada cinco personas ha padecido un episodio de prurito crónico alguna vez en su vida. Y se cree que puede afectar a un 7% de personas cada año. A veces, el prurito se debe a otras enfermedades crónicas: puede afectar al 25% de las personas sometidas a diálisis o al 100% de las personas con urticaria o dermatitis atópica.


A pesar de que conocemos poco sobre los mecanismos relacionados con el prurito y el alivio que produce rascarse, sabemos que el prurito se transmite desde la piel al cerebro por medio de las mismas fibras nerviosas que transmiten el dolor y la temperatura. En este proceso interviene una sustancia llamada histamina.
 

 

CANNABIS Y PRURITO

La marihuana medicinal se está volviendo ampliamente disponible para los pacientes en los Estados Unidos, y con la marihuana recreativa ahora legalizada en muchos estados, el interés de los pacientes va en aumento.

El sistema endocannabinoide juega un papel importante en la homeostasis de la piel además de efectos más amplios sobre las respuestas neurogénicas como prurito y nocicepción, inflamación y reacciones inmunes.

 

Numerosos estudios de modelos in vitro y animales han proporcionado información sobre los posibles mecanismos de modulación de cannabinoides en el prurito, con la mayor evidencia detrás de la modulación neuronal de las fibras periféricas del prurito y los receptores cannabinoides de acción central.

 

Además, los estudios en humanos, aunque limitados debido a las diferencias en los cannabinoides utilizados, los modelos de enfermedad y el método de administración, han mostrado consistentemente reducciones significativas tanto en el rascado como en los síntomas del prurito crónico.

 

Los estudios clínicos han demostrado una reducción del prurito en varias enfermedades dermatológicas (dermatitis atópica, psoriasis, eccema asteatótico, prurigo nodularis y dermatitis alérgica de contacto) y sistémicas (prurito urémico y prurito colestásico).

 

Estos estudios preliminares en humanos justifican ensayos controlados para confirmar el beneficio de los cannabinoides para el tratamiento del prurito y estandarizar los regímenes e indicaciones de tratamiento.

 

En pacientes que tienen prurito crónico refractario después de terapias estándar, las formulaciones de cannabinoides pueden considerarse como terapia adyuvante cuando sea legal.

Fuentes: 

https://www.jaad.org/article/S0190-9622(20)30120-1/fulltext 

https://www.fisterra.com/ayuda-en-consulta/informacion-para-pacientes/que-es-prurito-cronico-como-convivir-con-el/