Las claves del uso del cannabis medicinal en niños con trastornos neurológicos

La utilización del cannabidiol es parte de un cambio de paradigma que se ve reflejado en las fortalezas científicas que robustecen su efectividad. Expertos consultados por Infobae revelan los últimos avances



El tema está más presente y vigente que nunca. La ciencia avanza a gran velocidad y los nuevos hallazgos permiten respaldar cada vez más el uso del cannabis medicinal en ciertas afecciones neurológicas. Incluso esta semana la justicia argentina se pronunció al respecto, cuando la Corte Suprema ordenó a una obra social cubrir un tratamiento médico con aceite de cannabis. El Máximo Tribunal hizo lugar a un amparo iniciado por los padres de un joven con epilepsia en Entre Ríos.

A 1.280 kilómetros del caso mencionado, en Jujuy, el aceite de cannabis fabricado en Jujuy llegó por primera vez a un hospital público de la provincia. El medicamento en cuestión se comenzó a entregar gratis este mes y de por vida a 50 pacientes con enfermedades neurológicas en el Hospital de la ciudad de Perico. Además, la empresa estatal Cannava anunció que, a partir de noviembre, las 160 farmacias de Jujuy venderán el producto bajo receta. Se multiplican los testimonios reales de familias de niños que se vieron beneficios en su día a día por esta terapéutica.

El uso medicinal del cannabis es parte de un cambio de paradigma que se ve reflejado en las fortalezas científicas que robustecen su efectividad. En este contexto, recientemente, en el marco del Simposio de la Liga Argentina contra la Epilepsia (LACE), importante evento que contó con la participación del doctor Orrin Devinsky, reconocido profesor de Neurología, Neurociencias, Psiquiatría y Neurocirugía de la Facultad de Medicina de New York y la doctora Helen Cross, prestigiosa médica británica presidenta de la Liga Internacional contra la Epilepsia (ILAE), se abordaron los últimos avances en el uso del cannabis medicinal en pacientes con epilepsia refractaria.


Devinsky, quien afirma que se enamoró de la ciencia y de la biología cuando era un niño y pasó varios años en la universidad realizando investigaciones científicas básicas en inmunología, pero se encontró “queriendo una conexión más directa con la gente”, abrió su exposición con una contundente definición: “La ciencia es cavar profundo, encontrar evidencia, seguir buscando mejor evidencia, incluso por más que tengamos las mejores evidencias como científicos siempre debemos seguir dudando. Cuando me preguntan si está bien vacunarse contra el COVID-19, respondo ‘absolutamente sí’, ya que la preponderancia de la evidencia indica de forma contundente que el beneficio es mayor que el riesgo”.

Ahora bien, ¿cuáles son los problemas generales en el caso del uso del cannabis medicinal en los dispensarios generales? Para Devinsky, es importante que haya uniformidad en la formulación y la calidad de estos productos, y esto está reglamentado en muchos estados de los Estados Unidos. “Yo soy médico prescriptor en Nueva York y Nueva Jersey, donde creo que hay buenos procedimientos de monitoreo”, aseveró.

A pesar de los mecanismos aceitados de control, Devinsky enumeró una serie de desafíos a los que se enfrentan en su país: el personal de las farmacias, -donde quizá reine un nivel de educación secundaria con muy poco conocimiento científico o médico- puede influir en la elección que haga el paciente del producto o de la dosis; dudas en relación a la formulación y calidad consistentes de los productos; los profesionales que creen que tienen todas las respuestas; las consecuencias no deseadas de la ley que establece su legalidad y el temor a que los sesgos entre aquellos que siguen el tema se estén reforzando”.



Entre sus conclusiones, el neurólogo resaltó: “El tetrahidrocannabinol (THC) y el cannabidiol (CBD) claramente tienen efectos anticonvulsivos en modelos animales; con respecto a los datos comprobados en estudios aleatorizados sabemos que el CBD reduce las crisis convulsivas y de caída de convulsiones; el CBD reduce las convulsiones en los síndromes de Dravet, Lennox-Gastaut y esclerosis tuberosa; no hay eficacia de CBD o CBDV para la epilepsia focal excepto en TSC; se necesitan más datos para otras epilepsias: epilepsias genéticas generalizadas, otras epilepsias raras; se necesita conocer más sobre la seguridad y eficacia en THC y por último se necesitan más datos sobre el consumo lego de CBD y THC, por ejemplo en el embarazo y en niños pequeños”.

El CBD o cannabidiol es uno de los 113 cannabinoides que se encuentran en el cannabis, siendo el principal componente de la planta en las variedades de cáñamo, mientras que el THC o tetrahidrocannabinol, también conocido como delta-9-tetrahidrocannabinol, es el principal constituyente psicoactivo del cannabis. Lo aislaron por primera vez en 1964 Habib Edery, Yechiel Gaoni y Raphael Mechoulam, del Instituto Weizmann de Ciencias, en Rejovot, Israel.

Judith Helen Cross, médica británica, presidenta del departamento de Epilepsia Infantil del Príncipe de Gales y consultora honoraria en neurología pediátrica en Great Ormond Street Hospital for Children NHS Foundation Trust, se refirió en el simposio de LACE a las evidencias científicas que se tienen del uso de los cannabinoides.


“El cannabidiol no es una sustancia controlada en muchos países. Varias empresas producen y distribuyen productos basados en cannabidiol, obtenidos de inflorescencias, de variedades de cáñamo industrial. No es obligatorio hacer controles analíticos, no hay una protección legal, ni garantía acerca de su calidad y composición ni obligatoriedad de hacer ensayos o de establecer un marco regulatorio básico para su prescripción”. evaluó Cross.

“Y hay muchos productos de venta libre por Internet, que se ofrecen como suplementos dietarios, con menos de 0,2% de THC o aceites enriquecidos con cannabidiol. Por este motivo hay una gran variabilidad en cuanto a la calidad e inocuidad de cada producto y falta etiquetado con información clara en el mercado”, alertó.

En relación a su uso en niños, la experta -quien es una de las exponentes que más saben del cannabis medicinal en el mundo- advirtió que “sabemos que en los niños que se inician tempranamente en el uso de cannabis en contraposición con los que lo usan tardíamente -aquellos que se inician en su uso antes/después de los 15 años-, hay un deterioro de la función neurocognitiva, más errores perseverativos y bajo desempeño en el reconocimiento facial”.

A modo de conclusión, aseveró: “No hay duda, sin embargo, que los productos medicinales a base de cannabinoides tienen un lugar en el futuro, pero depende de cómo se los defina y cómo se los utilice; no son la panacea en este momento en particular, deben utilizarse y monitorearse formulaciones apropiadas y no hay una evidencia actual de la necesidad de THC además del cannabidiol (CBD) y hay un importante interrogante respecto de su inocuidad y