El sueño cumplido de un argentino que cultiva Cannabis en Israel

Matías Litvak (32) empezó a ayudar enfermos con la planta en Mamá Cultiva hace cinco años. Actualmente dirige el cultivo de la Universidad Bar-Ilan, de la ciudad de Ramat Gan. Analiza genéticas para mejorar los productos con fines medicinales. Se entusiasma con la regulación de la industria en Argentina: “Quiero volver y ser parte de esa revolución”



Le decían narco. Lo señalaban como el drogadicto del barrio. Todas las palabras que integran el manual básico del prejuicio contra los usuarios y cultivadores de marihuana las escuchó Matías Litvak en los últimos diez años de su vida. Sin embargo, nada de eso interrumpió el camino de lo que, ya en ese momento, era su obsesión: vivir por y para el cannabis, aunque fuera ilegal, aunque fabricar aceites para sus seres queridos enfermos lo pudiera llevar a la prisión.


La jungla y los edificios spinetteanos por ahora no están en Buenos Aires, su ciudad natal, la tierra donde tiró las primeras semillas ilegales, sino en invernaderos y laboratorios de Israel, país pionero y líder en investigación y desarrollo del cannabis. Después de años de buscar personas interesadas en aprovechar sus conocimientos, Matías Litvak ya tiene su cosecha personal: actualmente dirige la oficina de cultivo de la universidad pública Bar-Ilan, de la ciudad de Ramat Gan.

Trabajó en cultivos en California, donde nadie señala a nadie y la marihuana es totalmente legal desde 2016, y anhela con volver al país pronto, ahora que ya se debate en el Congreso una legislación que regulará la producción de cannabis para usos medicinal e industrial en Argentina. “Quiero volver, quiero ser parte de esta revolución que está por comenzar”, sonríe Litvak desde Medio Oriente, que ya conoce las próximas escenas de la película: una nueva industria, un nuevo mercado, fuentes de trabajo, desarrollo científico y, sobre todo, una nueva mirada sobre la planta de cannabis que, según considera él, terminará más temprano que tarde en una nueva ley de drogas y el fin de la persecución a usuarios y cultivadores adultos.

Después de varias experiencias con empresas habilitadas para el cultivo y desarrollo de cannabis en Israel, Litvak fue contratado por la Universidad y por la empresa Cann-Il, que desarrolla nuevas genéticas para aplicación medicinal. “Me trajeron entre la universidad y la empresa para ayudar a los agrónomos y estudiantes que trabajaban con las plantas. Los que hacían las tesis, el profesor, tenían problemas y empecé a darles una mano y me pusieron a dirigir”, cuenta Matías desde su casa en Tel Aviv, ciudad vecina a Ramat Gan.


La semana pasada Litvak, que no tiene carreras de grado pero conoce los misterios de la planta desde los 16 años cuando empezó a cultivar en la terraza de la casa de sus padres en Ezeiza, dio una clase oficial en un curso de la universidad. “Es muy increíble, muy soñado, porque me encanta la educación, pero no me cerraba la formal académica, nunca quise un título y hoy en día vienen agrónomos que tienen PhD (doctorado) en montón de cosas y me dicen cuántos PhD tengo. Yo lo que tengo es mi vida puesta acá”, se emociona.

Litvak dice que para él es un orgullo representar a los “growers” (cultivadores) argentinos, de quienes aprendió desde adolescente a través del boca en boca, libros que llegaban de “afuera”, la revista THC y los foros de Internet.

Abrió una cuenta de Instagram donde comparte sus conocimientos. “El secreto del cannabis es que no hay secretos, compartir información es una satisfacción hermosa”, dice y agrega: “Yo quiero compartir educación y que me banque la industria”.

Y lo empezaron a contactar inversores y gobiernos de Argentina, de cara al proyecto de ley de regulación de la industria del cannabis. Así que junto a otras tres personas abrieron una oficina de consultoría. “Empezamos a asesorar proyectos en Uruguay, en Argentina, tuvimos el honor de sentarnos a hablar con el Gobierno para aportar desde nuestra experiencia. Me parece que el proyecto es una revolución. Puede cambiar la economía y generar muchos puestos de trabajo. Yo quiero ser parte de una revolución industrial de cannabis en Argentina, que genere desarrollo y trabajo, si eso pasa sentiré que trascendí”, se entusiasma.

Para Litvak, Argentina tiene mucho potencial en la incipiente industria del cannabis, y no solo para el uso medicinal.


Fuente:

https://www.infobae.com/sociedad/2021/07/05/de-llamarlo-narco-a-tratarlo-como-doctor-el-sueno-cumplido-de-un-argentino-que-cultiva-cannabis-en-israel/


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