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Cómo el cannabis medicinal le cambió la vida a Juan

Juan García sufría violentas convulsiones que preocupaban a su familia. Ahora, con el tratamiento, lleva un año sin episodios. El testimonio de su madre.



Cuando Adriana Etcheverría empezó a tratar a su hijo Juan García con cannabis medicinal todavía lo veía como una droga. Sin embargo, haber evadido el prejuicio hizo que por primera vez en su vida el joven de 26 años pase un año entero sin tener convulsiones. “Tengo 54 años y tuve otra crianza, pero hoy me adapté. Este tratamiento nos cambió la vida”, aseguró la mujer a LMN.


Justo para su cumpleaños, Nación, a través del Ministerio de Salud, puso en marcha el proyecto de ley para habilitar el cultivo de cannabis medicinal. “Fue el mejor regalo de cumpleaños que tuvo Juani en la vida”, contó su madre.


Sus problemas arrancaron al año de su nacimiento, cuando le diagnosticaron un tumor cerebral que fue operado con éxito. Sin embargo, cuando le pusieron la válvula de derivación de líquido cefalorraquídeo, le infectaron la cabeza y le provocaron una pioventriculitis. En ese entonces tuvo que ser derivado a Buenos Aires para ser operado de unos abscesos de pus, a raíz de lo cual quedó ciego durante varios meses.


Estos problemas hicieron que su vida no pudiera transcurrir con normalidad y esté obligado a tomar pastillas anticonvulsivas para detener los ataques nerviosos que sufría esporádicamente.


El primero de enero de 2015, cuando la esperanza de la familia estaba puesta en los medicamentos convencionales, Juani tuvo la convulsión más grande de su vida. “Tuvo contracción de miembros, vómitos, pérdida del control de esfínter. Fue algo realmente espantoso”, aseguró su madre.


Las pastillas no parecieron hacer un efecto real, ya que seis meses más tarde tuvo otro ataque igual de fuerte. “Después de tener una convulsión quedaba como si lo hubiesen apaleado”, admitió Etcheverría.


A medida que los ataques se hacían más reiterados, el médico clínico decidió aumentar la cantidad de pastillas en su tratamiento. Tres por día de Lamotrigina de 100mg no fueron capaces de frenar sus convulsiones. Pese a lo recetado por el médico, los ataques del joven comenzaron a ocurrir cada dos meses.


Cannabis medicinal y tratamiento


La preocupación de la familia pasó a ser una constante. “Vivíamos pendientes de ver en qué momento venía la convulsión”, narró Adriana. El sufrimiento de ver a su hijo en tal situación y que el cúmulo de medicamentos que consumía no mejoraba para nada su cuadro, la llevó a romper las barreras de lo conocido y, tanto la madre, como su padre, hermano y hermana, se sumergieron en una nueva experiencia. “Lo conversamos y decidimos probar con cannabis medicinal”.


Sin embargo, a la hora de plantear la duda a su neurólogo personal, se encontraron con que el prejuicio no solo habita en las leyes, sino también en la medicina tradicional. “Los médicos deberían informarse antes de negar el tratamiento. A nosotros nos lo negaron varias veces, pero decidimos hacerlo igual”, admitió la mujer.


Pese a la recomendación del médico especialista, llegaron a la agrupación Cannabis Medicinal Río Negro (CaMeRN) y a su presidenta Fernanda Canut. “Tuve mucha suerte de caer en el lugar indicado”, admitió. Poco a poco, la mirada del cannabis medicinal como “una droga” se fue esfumando.


Llevar adelante el tratamiento de una persona enferma con cannabis significa un proceso de ayuda e interconsulta familiar: “Todos en la familia nos tuvimos que interiorizar para poder ayudarlo”. Juani, que hoy tiene 26 años, siempre recibió el amor de sus dos hermanos, Paula, de 28, y Ezequiel, de 31, que son acompañantes terapéuticos.


Inmediatamente, desde CaMeRN desplegaron su grupo de profesionales para brindarle ayuda al joven. La médica neuquina de la organización comenzó a complementar el tratamiento convencional del joven con la planta medicinal. “Empezó con la dosis más baja, de dos gotas por día. Sin embargo volvió a presentar convulsiones así que le aumentaron la dosis a cuatro gotas por día", dijo.


A partir de ahí, el joven presentó una evolución en su cuadro que sorprendió a la familia y a sus antiguos médicos: "A los cuatro meses ya no tuvo más convulsiones", recordó Adriana con orgullo.


Ahora, Juan García no solo lleva un año sin convulsiones, sino que progresivamente, piensan quitarle las pastillas o, al menos, una parte de la gran carga que recibe.


Hoy en día, el neurólogo que le negó el tratamiento con cannabis medicinal a Juan "no opina. Se queda callado y dice que solo 'conoce la medicina tradicional''. Por eso, Adriana asegura que, además de hacer un uso responsable de la planta, hay que "ver la evidencia científica para cambiar los paradigmas y por sobre todo las mentes".


Una vida mejor

Aquel enero de 2019 cuando Adriana decidió conocer a la planta medicinal nunca se imaginó encontrarse con una organización que le brindara toda la contención y asesoramiento posible. "La primera vez que entré a la asociación estaba desesperada pero siempre me hicieron tener esperanza", indicó.


La tranquilidad no solo llegó para Juan y su cuerpo, sino que todos en la familia pudieron empezar a descansar en paz: “Dejamos de estar atentos y angustiados. Lo liberamos a él, lo dejamos de mirar todo el tiempo esperando los tics que anunciaban la convulsión. Tenemos una paz infinita de saber que ahora él está bien”.