HIV y beneficios del cannabis

HIV y SIDA

El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) es un retrovirus responsable del Síndrome de la inmunodeficiencia adquirida (SIDA), el cuál es un estado de debilidad y vulnerabilidad del sistema inmune. Sin tratamiento alguno, la esperanza de vida de una persona afectada por VIH es de 9 años a 11 años.

El SIDA es la forma más avanzada de infección por VIH. En este punto, el sistema inmune se encuentra bastante debilitado o destruido y los pacientes sufren enfermedades oportunistas que ponen su vida en riesgo[4]. En 2017, más de 36.9 millones de personas a nivel mundial reportaron estar infectados, de los cuáles 1.8 millones de personas fueron infectadas recientemente.

Las condiciones iniciales que indican la presencia de SIDA son la neumonía y la pneumocystis, la caquexia, la candidiasis esofágica e infecciones recurrentes del tracto respiratorio.

Las infecciones oportunistas pueden ser causadas por virus, bacterias, parásitos y hongos, que normalmente son controladas por el sistema inmunitario[7].  Los síntomas sistémicos más comunes son: sudoración, fiebre, inflamación de los ganglios linfáticos, debilidad, escalofríos, pérdida de peso involuntaria[8], [9], [10] y diarrea[11]. Los pacientes también podrían verse afectados por varias manifestaciones neurológicas y psicológicas[12].

CANNABIS Y HIV 


Los cannabinoides son las sustancias químicas que se encuentran en la planta del cannabis. Estas moléculas poseen excelentes propiedades terapéuticas porque actúan en el sistema endocannabinoide humano, que está compuesto por ligandos endocannabinoides y receptores endógenos.
Cuando los cannabinoides y los endocannabinoides se unen a los receptores, esta interacción de elementos provoca cambios en las células. Esta activación es muy importante para el funcionamiento normal del cuerpo.
Estos receptores se encuentran en las membranas de las células del cuerpo. Se pueden encontrar dos tipos de receptores: los receptores CB1, localizados principalmente en el sistema nervioso central pero también en pequeñas cantidades en el sistema nervioso periférico; y los receptores CB2, localizados en diferentes partes del sistema inmune.
Un grupo de investigadores estudió el uso del cannabis para aliviar una variedad de efectos secundarios provocados por el tratamiento antirretroviral en pacientes con VIH. Esta investigación reportó que el cannabis mejoró el apetito (97%), el dolor muscular (94%), las náuseas (93%), el dolor nervioso (90%), la ansiedad (93%), la parestesia (85%) y la depresión (86%).
Además, ya existe una variedad de artículos que explican el rol que los cannabinoides desenvuelven en la lucha contra la depresión, el alivio del dolor crónico y la reducción de náuseas y vómitos (provocados por el tratamiento antirretroviral).
Otro estudio comparó pacientes con dos tipos de tratamiento: tratamiento de cannabis y otro tipo de THC sintético, dronabinol. En conclusión, ambos grupos observaron incrementos similares en el apetito y en el número de comidas ingeridas, pero solo el cannabis medicinal mejoró el sueño.
El VIH requiere células blancas para ser activado y expandido, pero en una etapa avanzada de la infección, el virus también puede insertarse en los glóbulos blancos que están en reposo y activarlos. Esto causa una propagación mucho mayor del virus. Recientemente, los investigadores han hecho un descubrimiento muy prometedor: los receptores agonistas CB2 reducen los mecanismos de infección del VIH.

Fuentes: 

[7] Holmes CB, Losina E, Walensky RP, Yazdanpanah Y, Freedberg K (2003) Review of human immunodeficiency virus type 1-related opportunistic infections in Sub-Saharan Africa. Clin Infect Dis, 36, 652–662

[8]Del Rio C, Curran JW. Epidemiology and prevention of acquired immunodeficiency syndrome and human immunodeficiency virus infection. In: Mandell GL, Bennett JE, Dolin R, eds. Principles and Practice of Infectious Diseases. 7th ed. Philadelphia, Pa: Elsevier Churchill Livingstone; 2009:chap 118.

[9] Piot P. Human immunodeficiency virus infection and acquired immunodeficiency syndrome: A global overview. In: Goldman L, Ausiello D, eds. Cecil Medicine. 23rd ed. Philadlelphia, Pa: Saunders Elsevier; 2007:chap 407.

[10] Sterling TR, Chaisson RE. General clinical manifestations of human immunodeficiency virus infection (including the acute retroviral syndrome and oral, cutaneous, renal, ocular, metabolic, and cardiac diseases). In: Mandell GL, Bennett JE, Dolin R, eds. Principles and Practice of Infectious Diseases. 7th ed. Philadelphia, Pa: Elsevier Churchill Livingstone; 2009:chap 121.

[11] Sestak K (2005) Chronic diarrhea and AIDS: insights into studies with non-human primates. Curr HIV Res 3: 199–205. PMID 16022653

[12] Murray ED, Buttner N, Price BH (2012). «Depression and Psychosis in Neurological Practice». In Bradley WG, Daroff RB, Fenichel GM, Jankovic J. Bradley’s Neurology in Clinical Practice: Expert Consult – Online and Print, 6e (Bradley, Neurology in Clinical Practice e-dition 2v Set). 1 (6th ed.). Philadelphia: Elsevier/Saunders. p. 101

https://www.kalapa-clinic.com/vih-sida-cannabis-medicinal-tratamiento/